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Incesto

Relatos de incesto gratis y morbosos. Amor filial entre miembros de la familia: padre-hija, madre-hijo, hermano-hermana, cuñados, etc.

Relato destacado

Incesto » Pag. 3

Dilema de una buena tía (5)

Ella obedeció, y sus movimientos adquirieron una urgencia desesperada. Diego se arqueó, sus manos se aferraron a los brazos del sillón, y en su rostro vi la embriaguez de ser visto, de ser tocado, de ser el centro de esta transgresión que no tenía nombre. —Está... está pasando algo —jadeó Verónica, y no era pregunta. Era cons...

Pasión sobre la nieve (9): El peso del aire

Cuando apareció en el umbral, lo hizo con una seguridad asentada, distinta a la ligereza de Sofía. Su figura conservaba curvas firmes, moldeadas más por el tiempo que por la delicadeza juvenil: una cintura marcada, caderas definidas y una presencia que no necesitaba esfuerzo para imponerse. Había en ella una sensualidad más conscient...

A la prima se le arrima (2)

Si noté que le había rasgado por atrás, porque mi verga salía manchada con un poco de sangre, pero yo estaba como un toro, así que yo hacía palanca con sus hombros mientras la penetraba como un pistón, entraba y salía de su ano, hasta que estuve unos 8 minutos, para ese entonces sentía como su ano se iba acomodando...

Orgía incestuosa (2)

"¡No, hablo muy en serio!" exclamó Sandra "¡Desde hace rato que he querido pedirles que me cumplan la fantasía de que estuviéramos todos juntos en la cama, pero no encontraba el momento para hacerles la propuesta, y creo que este es el ideal!". "Pero mamá... ¡Somos tus hijos!" exclamó Lore, sorprendida. "¡Lo sé, y me importa un ...

Mi hermana Brittney (2)

Mis pulgares rozaron la cara interna del muslo, justo donde la piel era más sensible. Brittney soltó un gemido suave, casi inaudible, y sus caderas se movieron apenas, un movimiento instintivo. —Más arriba… un poquito más —susurró, la voz ronca. Mis manos subieron. Sentí el calor que emanaba de entre sus piernas, el leve tembl...

Dilema de una buena tía (4)

En ese preciso momento, doña Carmen —que seguía arrodillada frente a él— giró bruscamente el torso hacia mí, todavía en cuclillas, como si intentara esconderse de él. Su rostro estaba congestionado, los ojos muy abiertos y brillantes. La falda se le había subido casi hasta la cintura en la posición en la que estaba, dejando s...

Pasión sobre la nieve (8): Cimientos de cristal

Raúl sonrió con la satisfacción de quien acaba de ganar una negociación imposible. Se levantó y le ofreció el brazo. Sofía se puso en pie, sintiendo el peso de su propia decisión aplastándola. Caminó junto a él hacia la salida del restaurante, consciente de que cada paso la alejaba más de la mujer que había descubierto ser y ...

Perdido por mamá (4)

Mi madre se movía arriba y abajo sobre el regazo del abuelo, agarrada de su cuello, en cuclillas sobre la cama. Él se limitaba a dejarse hacer, y chuparle las tetas, la magreaba las nalgas y sus dedos se perdieron allí. Le separó los cachetes, que aún estaban algo marcados de la caña de antes, y metió el anular de...

Mi hermana Brittney

El vestido satinado negro se adhería a su cuerpo como una caricia líquida, el escote profundo delineando la curva superior de su busto con cada respiración tranquila. Las medias transparentes negras continuaban la línea oscura desde los muslos hasta los pies, creando una continuidad elegante y oscura que hacía que la mirada se desliz...

Enema

Tomó mis testículos con una ternura que nunca había imaginado posible. Los sopesó, los acarició, los exploró con la precisión de quien conoce el cuerpo humano como un mapa sagrado. Al principio sentí vergüenza. Después, solo placer. Un placer profundo, animal, inevitable. Y de pronto, sin que nadie tocara mi pene, el orgasmo me ...
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