Relatos en la casa rural (1 de 2)
Su aroma, perfume de varón mezclado con olor a piel, se metió por mi nariz como un chute. Y antes de que me diera cuenta de que pasaba me beso en la boca. Al separar nuestros labios, pensé en mi olor y queriendo explicarme repetí de nuevo. -Estoy sudada, mi camiseta. -Te ayudo. -dijo sin más. Y ante mi sorpresa...