El negro se aprovechó de mí y yo sabía que lo iba a hacer
Así como en el fondo de mi concha golpeaba una y otra y otra y otra vez esa enorme verga. Ya me salía gemir, gemir de placer. Gemir como una puta. No sé si ni siquiera llamarme puta, las putas cobran. Yo me estaba dejando coger por un extraño en un callejón a las 2 de la mañana, no sé...