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Con Felina, una madura marchosa

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Esta historia me sucedió el verano pasado, soy un chico de 32 años, vivo en un cuidad española tocando con el Mediterráneo, de aspecto físico normal, 1.85, suelo cuidar mi físico haciendo deporte y acudiendo al gimnasio.

Un día, como otros, estaba en casa chateando, y contacté con una mujer con el nick Felina, casualidades de vida resultaba que era de mi misma ciudad, digo causalidad, porque era un chat de toda España.

Empezamos a hablar un congeniamos muy bien, hablamos durante la semana y llegó el fin de semana y yo salía de marcha con un amigo y mientras estaba tomando unas copas tranquilamente con mi amigo, me llegó un mensaje al móvil, diciéndome que estaba en una discoteca y que "… muchas ansias de conocerme".

Durante la semana que estuvimos hablando, me había dicho que tenía 40 años, que hacía poco que se había separado porque su marido se había ido con una mujer más joven y que no llegaba a asimilarlo.

Así que le dije a mi amigo para ir a esa discoteca que tenía ganas de conocer a la que me había enviado el mensaje, además le dije que estaba con amigas, así que nos dirigimos a la discoteca en cuestión.

Estando ya allí, nos pedimos unas copas y nos pusimos bailar, cuando ya hacía un rato que estábamos en la pista, se me acercó una mujer y me dijo:

-Perdona, eres deivis

-Sí -le respondí

-Es que Merche está allí esperándote, porque le daba corte venir ella y he venido yo, por cierto, yo soy Eva (me reconoció porque le había enviado una foto por correo electrónico)

Fui hacia donde se encontraba Merche y nos presentamos.

-Hola Merche, que tal?

-Hola deivis muy bien.

- Veo que me has reconocido, fácilmente.

- Pues sí, porque no cambias nada con respecto a foto que me enviaste, y llevo un rato mirándote como bailas (ella a mí no me había enviado ninguna foto, solo me había dicho que era rubia y bastante alta).

-Como ya te dije, me gusta bailar (le respondí).

-Ya he observado que no lo haces nada mal, que te mueves muy bien y uffff…

La verdad es que me llevé una grata sorpresa, era una mujer de unos 1.78 cm, rubia con el pelo rizado y con muy buen cuerpo, iba vestida con un pantalón blanco y una camisa blanca algo transparente que dejaba entrever que tenía unos pechos bastante apetecibles.

Estuvimos bailando toda la noche y poco a poco la cosa fue subiendo de temperatura, así que cada vez bailábamos con movimientos más sensuales y nuestros cuerpos iban rozándose, y poco a poco le fui acariciando su culo y la iba acercando hacia mí, notando como sus pezones se iban endureciendo y notándolos en contra mi pecho.

Cuando decidimos marcharnos su amiga Eva se dio cuenta que había perdido las llaves del coche, así que las tuve que acompañar, primero a casa de su amiga a buscar las llaves de repuesto y luego la acompañé a ella a casa.

De camino a su casa, empezamos los dos a mirarnos y ella empezaba a suspirar, yo con la excusa de cambiar de marchas, iba rozando con mi mano por su pierna y veía que iba cerrando los ojos y no ofrecía resistencias, fui acariciando su pierna hasta llegar a su ingle, entonces nos paramos en un semáforo y me dirigí a sus hermosos labios y la besé, siendo correspondido, reanudamos la marcha y Merche empezó a pasarme la mano por mi pierna y poco a poco hasta rozarme el bulto que había en mis pantalones, la verdad que estaba excitado y se hacía notar el bulto en mis pantalones.

-En serio quieres que te lleve a tu casa –le dije.

-Ni se te ocurra, me has puesto muy cachonda.

-Yo? Si no he hecho nada. –de dije sonriendo.

-Como que no has hecho nada –cogiéndome la mano y llevándomela en medio de sus piernas -estaba muy húmeda, tanto que se notaba en sus pantalones.

-Al igual que me has puesto tú a mí, lo mío salta más a la vista -le dije sonriendo.

Buscamos un lugar apartado, y empezamos a besarnos, mientras yo le iba acariciando sus pechos por encima, aunque al poco rato mis manos pasaron por debajo de sus ropas para sentir aquellos pechos calentitos y duros. Ella iba suspirando y me decía que era aquello era un sueño, y besándola fui bajando mi mano y desabrochándole el pantalón y muy suavemente le fui acariciando por encima de sus braguitas que estaban empapadísimas de sus flujos, así hasta que las fui apartando y fui acariciando su clítoris y poco a poco le fui metiendo mis dedos en su coñito y no pare hasta lograr que se corriera. Entonces yo me tire para atrás en el asiento delantero del coche y ella me desabrocho el pantalón y me saco mi polla y empezó a masturbarme y le dije:

-Me gustaría que me la comieras.

Y poniendo cara de viciosa, se acercó lentamente al glande de mi polla y empezó a acariciarlo con la punta de su lengua, y así fue haciendo recorriendo todo el largo de mi polla hasta llegar a mis huevos, luego se la metió en su boca y empezó a sacarla y a meterla, yo estaba a punto de correrme y hasta que le dije:

-Para que si no me voy a correr -y la cogí por su larga melena rubia y la aparte.

-No te gusta.

-Me encanta, como la chupas, pero ahora quiero que te pongas encima de mí porque quiero que la sientas bien dentro de ti.

-Uuuummm, si métemela toda, quiero sentirla.

Se colocó encima como una buena amazona, y me dijo

-Poco a poco, que hace más de un año que no hago nada.

-Tranquila mujer tú marcaras el ritmo.

Así que le deje mi polla tiesa para que ella se fuera metiendo poco a poco, hasta que sin mucho esfuerzo se la metió toda, debido a que estaba mojadísima y empezamos a movernos, le iba acariciando su pechos mientras me iba cabalgando, le acariciaba su espalda y nos besábamos de tanto en tanto y se movía de maravilla, hasta que de repente empezó a chillar:

-Aaaahhhh que polla que tienes, me voy a correr.

-Córrete Merche. -Mientras yo la sujetaba fuerte por sus caderas y la apretaba fuertemente contra mi polla.

-Siiiiii aaaahhh que bueno -se corrió y se quedó abrazada a mí.

-Lo ves, como no te ha hecho daño y creo que te ha gustado y todo -le susurré al oído mientras yo seguía con mi polla dentro su coño sintiendo su flujos suyos derramándose por encima de mí.

-No me ha dolido para nada, me ha encantado y cuando me corría sentía como si algo dentro de mi me quemaba.

Entonces le dije que se pusiera en su asiento abatido boca abajo y me puse encima de ella mordiéndole el cuello y su orejas mientras con mi polla se la iba pasando por su culito hasta que fui buscando la entrada de su coñito y esta vez se la metí de golpe y empecé a metérsela y sacarla fuertemente

-Así deivis dame fuerte, me gusta cómo me follas.

-Toma fuerte, quiero que la sientas toda.

-Ahhhh vas a hacer que me corra otra vez.

-Eso quiero que te corras, quiero oírte, toma mi pollaaa.

-Siiiiime corrooo.

-Así me gusta.

-Y tú que, no te corres, quiero sentir tu leche dentro de mí.

Yo estaba apunto si seguí metiéndosela con fuerza y me decía:

-Lléname, quiero sentirla.

-Siiii ya viene, toma tu leche, aaahhh -me pegué una gran corrida, salió toda la leche que llevaba acumulada toda la noche.

-La sientooo.

Me quité de encima y estuvimos un rato más acariciándonos y ya marchamos para casa porque era ya de día y tenía que estar en casa porque sus hijas se iban a despertar y me confesó que no tenía 40 años sino 45, pero la verdad que no me importó y volvimos a vernos varias veces más.

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