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Nuestra amiga argentina con su vecinito

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Últimamente debo reconocer que estoy bastante trola jaja, porque hubo un tiempo en el que no conté nada, porque no tenía nada que contar, pero en estas últimas dos semanas, me fui a la mierda (o disfrute la vida, depende como se vea) ¡muy bien!

Esto, no es nada que nunca haya hecho, pero estoy al pedo y me dieron ganas de contarlo.

El sábado a la noche salí con mi novio, la idea como siempre era ir a tomar algo y después a coger, pero cuando estábamos tomando algo, empezamos a discutir, por una boludez, y yo sé que soy, pendeja, caprichosa y bastante turra, porque cuando discutimos, me gusta que se termine arrepintiendo y ni se le ocurra discutirme nada ¡y darme la razón en todo!

Entonces lo que hago es re enojarme, pero solo para que me dé la razón, bueno, la cosa es que hice lo que más le embola, ¿qué hice?, le dije: “ándate al carajo”, me levante, y me fui y lo deje solo ¡como un boludo! Pobrecito, después me dio lástima, pero ¡soy así!

Obvio, mientras volvía en el taxi me mando 200 whatsapp, hasta que le conteste y le dije que no me joda más, cuando se me pase el enojo le contestaba.

La cosa es que el domingo (ayer) me desperté temprano, así que fui a votar a la mañana, volví a casa y no se tipo 13 hs, mi vecinito, el pendejo hermoso, me manda un whatsapp para ver como andaba.

Vale aclarar que muchas veces nos mandamos whatsapp, para ver cómo estamos, y no pasa nada, es decir, no es que cada vez que nos mandamos un mensaje terminamos cogiendo, ¿soy clara?

Le digo que todo bien, o más o menos, que había discutido ayer con mi novio, él me dice que estaba solo en la casa, si quería ir para allá (yo siempre les digo que los viejos van mucho al campo y como el domicilio lo tienen ahí, votaban en el pueblito del campo).

La verdad, tarde un poco en contestarle, porque entre que me dijo que estaba solo y que yo me había quedado con ganas de coger, que se yo, sabía que si iba era para que me cogiera, y eso me gustaba, íbamos a estar los dos solitos cogiendo toda la tarde, y la verdad me mojaba de solo pensarlo.

Obvio que le terminé diciendo ¡que sí!, me moría de ganas de tener de nuevo esa hermosa pija que tiene, con pocos pelitos, y ese cuerpito formado, jaja.

Me pongo unos shortcitos de jean, zapatillas y una blusa y tipo 15 hs, voy a su casa.

Llego, me abre, me parte la boca, así de una, y yo a él, mientras le acaricio toda la cabeza, con sus pelitos rubios hermosos, mientras nos besábamos sus manos iban bajando y sobre el shortcito, me empezaba a tocar bien la cola, y me gustaba, lo dejaba, yo trataba de abrir bien las piernas, para que me toque bien la cola y su manito por atrás mío llegara hasta mi conchita. Mientras yo, obvio, ya tenía una mano sobre el jean de él tocándole esa pija hermosa, que estaba dejando de ser una pijita, ni bien se la empiezo a tocar se le empezaba a parar, Y COMO ME GUSTA ESO, ¡QUE SE CALIENTEN CUANDO SE LAS TOCO!

Nos vamos al cuarto de sus viejos, nos sentamos en la cama, nos seguimos besando y me empieza a sacar la blusa, el corpiño, y me empieza a besar a acariciar con su lengua mis tetitas, yo ya estaba toda mojada, solo quería disfrutar lo que me hacía, así estuvo un rato, hasta que me hace acostar, me saca el shortcito, la bombachita, y se entierra en mi conchita, y lo de siempre me la empieza a chupar, muy despacito, para dejarme bien caliente, mis piernas ya estaba en el aire, bien abiertas (siempre lo hago) para dejar mi conchita toda para el, y así siguió un rato hasta que me robo mi primer orgasmo, solo con sus dedos y su lengua en mi concha.

Él se sube a la cama, me pongo arriba de él (es una de las posiciones que más me gustan), me clavo su pija, yo de cuclillas con mis manos sobre ese lomito hermoso que tiene, y me pongo saltar sobre es hermosa pija, él me decía: “te gusta que te coja así”, “siii, siii, cógeme así”, me acuerdo que le decía hasta que me hizo acabar ¡de nuevo! (el pendejo, se la bancaba y todavía no había acabado, quería solo hacerme acabar a mi).

Me da vuelta, a ver: el solo me agarra y me hace poner en cuatro, y me la empieza a poner en la conchita de nuevo, y me la metía, me la sacaba, me la metía me la sacaba, yo re caliente de nuevo agarrándome de las sábanas hasta que a los gritos me saco mi tercer orgasmo y él también acabo y como un animal, jeje

Nos quedamos en la cama hablando, acariciándonos un rato, hasta que se la empiezo a tocar, PENDEJO DE MIERDA, SE LE EMPEZÓ A PARAR ¡DE NUEVO!, y eso para mí es irresistible, me voy hacia su pija y se la empiezo a chupar, él me acomoda, y nos quedamos en un 69, ¡cómo me chupaba la conchita!, me metía la lengua, los dedos, me puso re caliente, tanto, que yo se la chupaba como podía, porque el placer que me daba era mucho.

Estuvimos así un rato, hasta que con mis juguitos, me empieza a meter un dedo en la cola, ¡mientras me la seguía chupando! que placer, yo solo tenía su pija en la boca, no podía hacer nada más que gozar y dejarme sentir lo que me hacía, así un rato, hasta que me agarra, me da vuelta, yo me pongo arriba de él, pero el pendejo me la empieza a poner de a poco en la cola, muy de a poco despacito, así estuvimos también un rato hasta que se me dilata bien la cola entra toda esa pija hermosa, y empiezo a moverme, el a bombearme, mis gemidos, los suyos, otra vez me pregunta: “¿te gusta?” “siii, seguí pendejo seguí cogeme bien”, le decía yo (ah, me re calienta que me pregunten esas cosas mientras me cogen), seguimos un rato hasta que ¡acabamos los dos juntos!

Yo estaba hecha, había acabado varias veces, nos quedamos en la cama, y la verdad que necesitábamos “un recreo” jaja, me pregunta si quería tomar un café y comer algo, le digo que si, me voy a vestir para bajar, y me dice, que no, que sus viejos hasta mañana no venían, así que me da una camisa del viejo y me la pongo.

Me gusta estar así, en bolas y solo con una camisa que me queda enorme, el se pone su bóxer y vamos a la cocina.

Bueno, nada, me prepara un café, saca unos sanguchitos de miga, él estaba parado preparando todo y hablamos alago así:

Pendejo: Caro, te quiero contar algo, porque no quiero cagarte y ser sincero con vos.

Yo: dale, contame que pasa.

(La verdad es que no entendía un carajo, no sabía que me iba a decir.)

Pendejo: desde hace un par de semanas estoy de novio, pero ¡de novio en serio!, con una pendeja, que está re enamorada de mi y estamos muy bien.

(¡La verdad es que me importaba un carajo eso!, pero pobre, pensó que me iba a molestar)

Yo: todo bien, yo también estoy de novia.

Pendejo: entonces ¿no te jode?

Yo: ¡no!, las cosas están más que claras, y te hago una pregunta, ¿le haces la cola como a mi?, ¡pero decime la verdad!

(Se quedó callado, como que no esperaba esa pregunta.)

Pendejo: la verdad que no, ¡es más chica que yo!, cogemos si, pero la cola todavía no.

(Como me calentó eso, saber que conmigo hace cosas que con la novia no, me hizo sentir que era, como su putita y eso me calienta, ¿me explico?)

Yo: ahh, entonces ¿yo vendría a ser tu putita?

Pendejo: no Caro, no lo pienses así.

Yo: si, pero soy tu putita, con la que hacés lo que no hacés con tu novia.

(Me gustan esas situaciones, me mata la adrenalina de jugar a “ser la putita”, más ¡de un pendejo hermosos como este!, y más pensando que se iba a enojar por lo que le dije, pero aposté a más, y me jugué toda, cosa que me excito mucho.)

Yo: ¿sabés que hacen las putitas?

Pendejo: (totalmente desorientado) no

Me acerco a él, lo beso, me pongo de rodillas, ahí en la cocina, le bajo el bóxer y le empiezo a chupar la pija, pero como a mi me gusta, despacito, muy despacio, hasta que la tenía bien parada, me la meto toda en la boca, le acaricio los huevos, se la sigo chupando, hasta que dio la sensación que iba acabar, y le digo, “no, en la boca no”

Me apoyo sobre la mesada, me mete las manos bien en las tetas y me empieza a poner la pija en la concha (pero estaba en esos días, que sin forro en la concha ni en pedo, por más que me cuide con pastillas) y le digo, que no, que por ahí no, y otra vez, yo bien arqueada, me la empieza a poner por la cola, yo ya apoyada en la mesada hasta que me la mete entera, a los gritos, porque no estaba bien lubricada, y al principio un poco me dolió hasta que entro, pero terminamos acabando los dos y yo sintiendo esa hermosa leche calentita ¡en mi cola!

Me voy a un baño que había ahí, me lavo, y ahí si, tomamos el café, comimos algo, hablamos mucho (cosas que ni las voy a contar porque seguro a nadie le interesa).

No sé, ya serían las 20 hs. le digo que me voy para casa, me visto, cuando salgo veo, que se yo ¡3000 mensajes de mi novio!

Le contesto, que ya le había dicho que le iba a contestar cuando se me pasara el enojo. Y después le digo ¡que ya se me paso!, bueno hablamos un rato, y a la noche me paso a buscar por casa y… si ¡termine cogiendo de nuevo!

La verdad es que cuando me acosté, no daba más, mi conchita ardida, jaja y mi colita, nada, que les voy a contar como quedo jaja

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