Febrero de 2010: Terremoto en Chile bien culeado
Estaba exquisita la mina, tal cual la imaginé, dos gruesas tetas y unos pezones anchos y duros que se pararon como dedos; le chupé las tetas mucho rato, agarré de todo, la mujer se quejaba de caliente media dormida y entonces no aguanté, le bajé el calzón, me quité los pantalones de pijama, le separé las piernas, me subí y...