Pablo, el amigo de mi hijo, y yo
Al oír mis palabras él se puso muy contento, se colocó detrás de mí y de un golpe, como con miedo, me la metió, yo al sentirla me puse muy caliente, pero no podía dejar de lado mi función de maestra, así que le fui indicando como tenía que moverse, él, otra vez demostró ser un buen alumno, y comenzó...