Mi novia, la robamaridos
Markus sacó la polla, brillante de sus jugos, y Lena se giró rápidamente. Abrió la boca, sacó la lengua y lo miró con ojos de puta consentida. Él se corrió con un gruñido profundo. Chorros gruesos y calientes le llenaron la boca, salpicaron sus labios y una mejilla. Lena tragó parte, dejó que el resto le corriera por la barbill...