Vecinos, puerta con puerta
En un simple movimiento me levanté y la dejé caer de espaldas encima de la cama. Ella sonrió. Yo acaricié ese perfecto culito, lo abrí un poco con las manos quedando su coño ante mi vista. Mi polla la volví a penetrar por detrás, ella gemía. La saqué y la posé en su culo, para mi sorpresa no fue difícil...