Cuando la luz tocó el mármol (5 a 7)
Y entonces, con una fuerza que me tomó por sorpresa, se levantó, levantándome a mí con él como si no pesara nada. Me llevó a su cuarto, a su cama, y me arrojó sobre las sábanas con una violencia que me excitó hasta los huesos. Se quedó de pie, mirándome desde el pie de la cama, con los ojos ardiendo...