Esa no es tuya
Recordó cómo David le ofreció una degustación de la mezcla del esperma de sus dos amantes, y sin pensarlo, acercó sus dedos a sus labios, encontrándose con su lengua asomando entre ellos. El sabor de la humedad era inequívoco: la semilla de Jorge y David aún estaba dentro de ella. Al momento, toda esa oleada de calor se agolpó en...