Placeres prohibidos: La dueña de Diego (1)
El recuerdo del beso apasionado en la fiesta anterior la perseguía, sus labios aun sentían el calor de los de Elizabeth, y un calor húmedo crecía entre sus muslos, su tanga se empapaba al imaginar un nuevo encuentro. Cada vez que sus miradas se cruzaban, Yareni sentía un cosquilleo en su clítoris, su cuerpo vibraba con el deseo de v...