Doña Remedios (2)
El culo en esa postura se veía grandioso, contemple con admiración su magnitud. Sus nalgas blancas y frías al tacto, me resultaban enormemente atractivas. Amparo inclinó el cuerpo enterrando su cabeza contra la almohada, con las nalgas bien separadas pude ver su ojete pequeño y oscuro acercando mi polla a su coño se la metí de un s...