Mis cuñados
Luego, como ella no había quedado satisfecha, la pobre tenía el coño lleno de leche, pero aún no se había corrido, el alemán, que además de grande era también un caballero, la sentó en una de las hamacas y le comió el coño con los restos de su leche y de la mía, hasta que la muy putita, soltando un...