Un favor a mi tío Gualberto
Me había peleado con mi novia. No es que fuese mala y no me agradaba, pero era un poco pesada y caprichosa, aunque tampoco estas eran las razones para pelearme con ella. A decir verdad, toda la culpa fue mía, absolutamente toda. Mi primo holandés, Jeriaan, un maricón de la patada, pervertido como solo él...