Lejos de casa y sin mi mujer (2): El encuentro
Carlos acababa de iniciar una lamida en mi culo. No lo esperaba y tampoco imaginé que eso allá abajo fuera tan sensible, quizás aún más que la zona alrededor del frenillo del pene. Me llevó al cielo a mirar pajaritos y estrellitas. No quería que parara. Comía y comía mi culo con fuerza, con ansias, con deseo quemante, con ganas...