Economista y prosti: A puro sexo con Fred y Tommy y papá y Roque
Guie sus manos a masajearme los pelitos y la concha, aquel masaje delicado y con aceite de bebé se sentía delicioso. Mi pubis brillaba, aceitado, recibiendo los últimos rayos del sol. “Amigos”, dijo Tommy, “¿no creen que siendo don Roque el que más ha trabajado y el que más trabajará en los días siguientes merece una gratifi...