Dominando al hijo de Eva
Vaya otra vez con pensamientos libidinosos, te mereces un buen castigo y te lo voy a dar. Ponte de rodillas, me puse de pie delante de él y le ordené acercar su cara a mi coño, él se pensaba que de nuevo iba a chuparme el coño y sacó rápidamente su lengua, pero en ese momento yo solté un reguero...