Lo que comenzó siendo una fantasía con el mecánico
Estaba duro como una piedra y parecía muy grande. Él se mantenía pasivo, quizás no creyéndose que estuviese viviendo algo que parecía salido de una peli porno. Yo seguía acariciándolo y cogiendo una mano suya se la puse en mis pechos. Mi blusa quedó negra enseguida y él no se cortó en estrujarlas mientras yo iba abriendo su bra...