Los juguetes de mamá y papá
Ahí delante de mí veía toda su concha abriéndose como una flor para mí. Rosadita con sus pequeños labios, todavía un poco brillosos por sus propios fluidos y se podía ver como se abría un hueco debajo del clítoris que apenas asomaba entre sus pliegues. Tenía la concha abierta, pronta para recibir todo. Ella se acarició un poco...