El castillo de los fetichistas
Sofia se sentó primero sobre su rostro, su traje abierto permitiendo que su lengua la explorara, mientras Elise lo cabalgaba con pasión, sus caderas girando en un ritmo que gritaba consentimiento y deleite. Las manos enguantadas del Barón vagaban por sus cuerpos, primero sobre los muslos de Sofia, el toque frío haciendo que se contraj...