Infidelidad adquirida (III)
A la segunda semana la tensión, por lo menos de mi parte, con Yuli era palpable. Al llegar en las tardes después de caminar por los caminos de herradura de aquella región conociendo a la gente, siempre me la encontraba con la escoba. Había empezado a comunicarme mejor con ella, o bueno, lo que se podía. ...