Mi primera infidelidad (4): Capitana de día y swinger de noche
Cabalgué otra vez pero ahora con más fuerza, mis tetas rebotaban al aire libre y yo lo estaba disfrutando con un placer culpable que me hacía sonreír mientras veía a estos extraños, eran como unas 25 o 30 personas. Tal vez fue la emoción del momento, o el morbo de que me vieran cogiendo, o el ritmo que llevaba que...