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Nuestra luna de miel (I)

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  • Iniciando mi vida de casada tenemos un viaje de luna de miel donde por accidente terminó disfrutando de varias escenas sexuales algunas con mi nuevo esposo y otras tal vez sin él

    Nos encontrábamos con Carlos celebrando nuestra luna de miel desde hace tres días. El con 27 años de edad y yo con 23 años de edad, hacíamos nuestro sueño realidad y finalmente nos casamos y nos jurábamos amor eterno.

    Carlos es de complexión mediana, cuerpo grueso por varios años antes de ejercicio, 1.65 m de estatura, ojos cafés, piel canela y calvo. Desde que lo conocí me fascino. Luego durante el tiempo que estuvimos en la Universidad tuvimos una relación difícil pero gracias a nuestros deseos de continuar con lo que nos habíamos prometidos, pudimos conservar nuestra relación. Ahora finalmente, desde hace 3 días, éramos esposos y teníamos muchos planes para el futuro.

    -sintiéndome su esposa y con las ganas de compartir todo me dieron ganas de jugar un poco con Carlos ya que no podíamos aun salir y me atreví a decirle “Mi vida por que no mas bien esperamos a que deje de llover y más bien me consientes…”, siendo sugestiva en mi hablar y mis movimientos soltándome el brassier de mi bikini y dejando mis tiernas y pequeñas tetas solo para sus ojos.

    A pesar de que habíamos hecho el amor las pasadas tres noches queríamos romper con la rutina de tener sexo solo en la cama. Estábamos en la habitación del hotel en frente de las hermosas playas de este paradisiaco lugar y eran las 11:30 am. Afuera una ligera lluvia echaba a perder los planes de bañarnos en la playa así que tuve la idea de hacerlo con Carlos de nuevo.

    Los pasados tres días habían sido similares. Nos levantábamos tarde en la mañana, almorzábamos en el restaurante del hotel, luego en la tarde paseábamos por la Isla o salíamos a centros cercanos y en la noche cenábamos, caminábamos por la playa y luego regresábamos al hotel para pasar las siguientes horas abrazados en la cama con nuestros cuerpos desnudos haciendo el amor hasta ahí muy recatados algo de sexo oral y el arriba y luego yo abajo y así nada más.

    Estábamos recién casados y finalmente tendríamos la oportunidad de organizar nuestras vidas como lo habíamos deseado desde el principio. Y claro, nuestros cuerpos no tendrían ninguna limitante y nos entregaríamos el uno al otro.

    No te que ha Carlos le había gustado que intentara excitarlo más cuando nunca de novios había intentado salirme de mi papel de Novia tierna e inocente, por eso me quise aventurar a ver que podía yo generar en él, -“Ven cariño… ayúdame con la tanga…”, le pedí a Carlos acercándome al balcón de la suite sin darme cuenta pues iba de espalda cuando escuche que me decía -“Estas loca?”, me dijo Carlos al ver que me acercaba al balcón con mi torso desnudo exponiendo mis diminutos senos y luciendo esa delicada tanga de mi bikini, la verdad sentí un cosquilleo y me di cuenta que su reacción me excito más a mí a pesar de ver que él más que reprocharme lo que quería era ver si era capaz de asomarme desnuda al balcón.

    Nuestra suite era en los pisos elevados del Hotel y éste daba con vista hacia la playa, por lo cual pensé que no era fácil que alguien nos viera o de pasar no nos podría reconocer fácilmente, y su acción fue para mí como una orden a acercarme al balcón y asomarme, di unos pasos cortos primero contoneándome en búsqueda de su deseo y al llegar a la baranda brevemente me asome y al ver turistas en la playa me alcanzo a dar miedo de que me vieran y muy disimuladamente me voltee hacia él para quedar de espaldas, en el balcón había una pequeña silla.

    Con voz sensual hice mi petición -“Mi vida… bájame la tanga y regálame esa verga”, le pedí a mi esposo doblando mis rodillas sobre la silla playera quedando en cuatro, posición que le gustaría a Carlos porque desde ahí podría ver mi colita y mi cosita que lo volvía loco; yo sabía que allí ya estaba él salido y muy excitado porque jamás me había escuchado pedirle algo así y menos referirme a su miembro como verga.

    En las pasadas tres noches la rutina del sexo también había sido la misma. Carlos me preparaba acariciándome y tocándome, luego me desnudaba, jugaba con mi clítoris un rato y cuando yo ya estaba lubricada me penetraba y no me cambiaba de posición hasta que en lo profundo de mi vagina no reposara la primera carga de su esperma.

    Durante el tiempo que fuimos novios, Carlos fascinado por mi trasero, siempre me lo acariciaba y hasta en algunas ocasiones me daba besitos en mi ano, pero jamás se atrevía a darme la vuelta o pedirme que lo dejará penetrarme por allí y no se cansaba de repetirme que mi colita era única.

    Cuando estaba en la Universidad me di cuenta que mi cuerpo atraía miradas. Mi juvenil cuerpo reflejaba la dedicación a la gimnasia la cual practique cuando niña y después deje, Luego en la universidad complementaba mis estudios dedicando tiempo al gimnasio donde hacia ejercicios cardiovasculares y trataba de mantenerme en forma. Mis 1.63 m de estatura contrastaban con mi busto pequeño y mi colita redonda y paradita que atraían la atención de mis amigos y compañeros de estudio. A pesar de que mis senos eran muy pequeños, mi trasero era por supuesto de su interés y me molestaba mucho que miraran mi culo como un objeto sexual. Luego de terminar mis estudios, hace dos meses empecé a trabajar en una firma y allí mi jefe y el dueño de la compañía ya me acosaban pensando estúpidamente que algún día me llevarían a la cama. Era muy obvio su interés por tener mi trasero solo para sus vergas.

    Mi fidelidad con Carlos seguía vigente y no estaba dispuesta a engañarlo y mucho menos ahora que estábamos casados, pues desde que lo conocí solo había estado con él, fue el primero y ahora sería el único. Voltee a mirar y vi como él se bajaba su pantaloneta dejando su verga lista.

    Mis palabras generaban un efecto erótico y yo estaba suelta usando fraseos que jamás me había escucho pronunciar, -“Anoche te viniste muy rápido corazón… por eso quiero que me des duro Carlos... Quiero sentirte, quiero ver tu verga bien adentro de mí, dámela toda!!”, le dije a mi esposo terminándome de acomodar sobre la silla; En ese instante llena de placer y deseo por ser penetrada y con la verga de Carlos acercándose a mi vagina por la espalda tuve una sensación que en medio de mi excitación me produjo una ansiedad y temor que nunca había sentido en mi vida, pues al volver la mirada hacia el frente me percate que en el balcón de la suite de al lado había un hombre joven que nos miraba, y que al ver que lo descubrí espiándonos se escondió entre la columna que separaba su balcón del nuestro.

    Aun no sé qué paso, o porque no reaccione y le conté a Carlos lo que acababa de descubrir, pero estaba tan excitada y en mi mente solo estaba mi deseo de que Carlos me metiera su verga y me hiciera suya allí mismo, hicieron que por el contrario anhelara que nuestro mirón volviera a asomarse; -“Wow… Todo los de tu oficina debe estar envidiándome en este momento, cuantos quisieran poder meter su lengüita en cualquiera de tus agujeritos ricos”, dijo Carlos al bajarme la tanga y dejar expuesta mi vagina, mis nalgas y mi ano solo para sus ojos y con su verga casi lista para penetrarme, nuestro mirón volvió a asomarse con miedo y deseo de gravar en su mente lo que ni él podía creer que estaba viendo, y por un instante mientras mi esposo me lamia mi vagina y mi ano oportunidad que no iba a perder, se cruzaron nuestras miradas y nos quedamos viendo por un instante a los ojos, instante en que tuve que emitir un gemido que me hizo convulsionar y temblar las piernas del placer que sentía, por un lado mi marido dándome placer y por el otro mi fiel testigo del placer que sentía y hacia que por primera vez pensara el en deseo de que me vieran desnuda sintiendo placer y comportándome como un guarra para los dos. -“...Y ese jefe tuyo daría cualquier cosa por tenerte así…”, agrego Carlos empezando a lamerme la vulva y jugar con mi clítoris, sin pensar en lo que estaba pasando a su lado.

    Mientras la lluvia cesaba y el sol aparecía resplandeciente sobre la playa, disfrute al sentir como la verga de Carlos me penetraba, mi mirón no perdía detalle de cada horcajada, y como dando por cierto que al yo permitirle verme sintiendo placer, le daba permiso para que él también sintiera placer, mi mirón se sacó su verga y comenzó a frotársela sin quitarme la mirada y se asomaba y se escondía para que Carlos no lo descubriera y se acabara nuestro juego de morbo y deseo, cuando Carlos acelero las penetraciones supe que ya estaría en el momento de llenarme con su leche, yo gemía con más fuerza para que mi cómplice entendiera que ya estamos por llegar, “siii… dame más duro dame tu leche, quiero que me des tu leche” le decía yo a mi esposo pero mirando a los ojos a mi mirón a tal punto que este también termino y de manera descarada apunto su eyaculación hacia donde estábamos, no alcanzo a llegar obviamente, pero en mi propino que me sobresaltara como un acto reflejo, acto que disimule con mi orgasmo que se adelantó por el placer de lo que acababa de pasar, haciendo que Carlos también llegara, nuestro acto duro por casi media hora y me dio dos deliciosos orgasmos, sin que la sensación de placer se me quitara al ver el vidrio del balcón nuestro manchado por el semen de nuestro mirón aunque yo haya sido la única que lo disfruto.

    En medio de nuestro placer y por la efervescencia del momento mi esposo mascullo con cierto recelo -“Yeymy amor… me vas a dejar esta noche ser el primero en disfrutar esta belleza?”, me pregunto Carlos retirándome su verga de mi vagina y pasando sus dedos por el hoyo de mi ano muy sutil mente. Y al ver que mi reacción no fue de rechazo sino de un leve espasmo continuo con más valor -“tú sabes bebe, cuántos hombres desearían tenerte así en esta posición, desnuda, con esos hermosos labios vaginales brotando de tu cuerpo como una deliciosa fruta lista para ser comida y ese sensacional trasero escondiendo tu más preciado tesoro?… Sabes cuantos hombres desearían penetrar esta hermosura...?”, volvió a preguntarme Carlos mientras sus dedos acariciaban el hoyito de mi culo.

    Durante los años de noviazgo Carlos siempre me acaricio el trasero como insinuando querer tener sexo anal pero nunca tome la decisión de permitir que su verga entrara dentro de mi culo; siempre me parecía muy doloroso que su verga entrara en mi estrecho ano solo para calmar el deseo sexual que le generaba ver mi parado y moldeado trasero. Me parecía una locura dejar que él me hundiera su verga en mi culo solo para saciar los celos que le causaba ver como los compañeros de mi oficina, mi jefe y mis amigos miraban mi trasero como un delicioso fruto prohibido y fetiche de placer, por eso él quería tener ese placer, inclusive sé que más de una vez alardeo en que ya lo había conquistado, y como era mi Novio y estábamos comprometidos jamás le hice saber que ya lo sabía.

    -“No cariño… sé que me miran deseando mi trasero, pero no... No estoy lista para eso mi vida tenme paciencia y será tuyo”, le respondí mientras me ponía de pie, me colocaba mi brassier de nuevo, me acomodaba la tanga, me colocaba un pantalón corto de lycra que se moldeaba a mis piernas y con mi sombrero de sol, salíamos a la playa a disfrutar del resto del día.

    Siendo tarde y que no alcanzamos al bufet de almuerzo decidimos buscar un sitio para almorzar. Encontramos un restaurante de comida de mar que nos recomendaron así que decidimos probar. Estábamos esperando nuestra orden cuando de pronto alguien llamo a mi esposo: -“Carlos… viejo que haces por aquí!!…”

    Carlos volteo su cabeza y se levantó de la mesa acercándose a un alto y corpulento hombre quien lo llamaba desde otra mesa. Luego de un abrazo muy fuerte entre los dos se acercaron a donde yo estaba sentada -“Mi vida, te presento a Jorge… Jorge te presento a mi esposa Yeymy...”, dijo Carlos.

    Después de la presentación me entere que Jorge era un antiguo amigo de Carlos y que ahora tenía una agencia turística en la Isla en San Andrés donde rentaba botes de motor, motocicletas de agua y demás. Estaba almorzando con su esposa y casualmente se encontró con nosotros. -“Por qué no vamos a mi mesa, conocen a Pilar y tomamos el almuerzo allí?”, sugirió Jorge.

    Como todo un caballero, Jorge me retiro la silla de la mesa cuando me puse de pie. -“Gracias”, le dije sonriendo mientras él se quedaba mirando como mi ajustado pantalón de lycra rosado resaltaba mi culo como un apetitoso e irresistible manjar, ellos creen que una no se percata de esas cosas.

    Almorzamos y conocimos a Pilar, ambos con una agencia de turismo en la Isla y dedicada con su esposo Jorge a su empresa. La verdad debo confesar que me molesto como Carlos se quedaba estupefacto mirando las inmensas y redondas tetas de Pilar, que aunque no lo podía negar, tenía un hermoso cuerpo.

    La velada de almuerzo fue estupenda se enteraron que estábamos de Luna de Miel, que íbamos a estar por una semana de los cuales teníamos ya cuatro días con éste y solo nos quedaba un día más, pero de vacaciones teníamos quince días antes de volver a nuestras labores, nos contaron anécdotas y situaciones que les ocurrían con los turistas que hicieron que todos nos sintiéramos a gusto. Luego del almuerzo Jorge y Pilar nos invitaron a su casa, nos miramos y nos pareció que podía ser divertido Jorge había mostrado ser una persona muy atenta y buen anfitrión y Pilar encantadora muy atenta.

    Era una belleza de casa llena de plantas y adornos relacionados con el mar. Dos autos y una piscina que invitaba a ser usada, complementaban el escenario de ensueño, Jorge y Pilar iban muy bien con su negocio y prosperaban.

    Siendo casi las 7:00 pm, mientras Jorge, Pilar y Carlos preparaban unos cocteles y unas bebidas para ellos yo le pedí prestado el baño a Jorge el cual amablemente me facilito mejor el privado de ellos porque según él, el de los invitados no tenía la calefacción y esto hacia que fuera un horno durante el día, por lo cual le agradecí pues el calor era sofocante en las áreas donde no tenían aire acondicionado, vi que en su habitación tenían un mueble con muchas películas, videos y una sección eran videos porno, la gran mayoría de tríos y sexo anal, me causó curiosidad uno que se veía que eran ellos con otra pareja y decía en la dedicatoria “PARA NUESTROS AMIGOS PILAR Y JORGE GRACIAS POR ENSEÑARNOS“.

    -“Es un video muy ilustrativo y seguro les dará ideas para mejorar su vida sexual”, me interrumpió Jorge comentando acerca del video. Me sonroje un poco, no esperaba que él me viera con el video en la mano, -“ummm no… no practicamos el sexo anal, Jorge..”, le respondí con una sonrisa tímida por haber sido sorprendida.

    -“Es en serio?… Carlos no tiene sexo anal contigo?… con esa hermosura de trasero tuyo!!!… debe ser fantástico hacerlo… “, dijo Jorge sorprendido y volteando su cabeza de forma descarada mirándome el culo.

    Coloque el video en su sitio y regresamos a la sala, Jorge caminó detrás mío y pude sentir como sus ojos y su mirada de deseo no se retiraron del movimiento de mi culo mientras llegábamos a la sala y yo descubría a Pilar y mi esposo Carlos sentado muy cerquita el uno del otro riendo con sus cervezas en la mano.

    Carlos y yo tomamos, él unas cervezas y yo unos cocteles que preparo Jorge, Después de charlar un poco de ambas parejas, empezamos a hablar de todo un poco hasta que llegamos a hablar de sexo contándonos ellos que allí habían tenido anécdotas con turistas y que Pilar la acosaban mucho por andar en bikini por su trabajo y Jorge podía a veces deleitarse con mujeres muy hermosas, yo un poco incomoda le pregunte a Pilar que si no se sentía incomoda o mal con lo que Jorge insinuó sin ser directo, y la sorprendida fui yo cuando fue la misma Pilar la que me respondió, “Mira… nos amamos mucho y sé que nos vamos a amar por mucho tiempo… y el hecho de que él tontee o este con otras mujeres no dice que no me ame. Y si yo puedo ver algo que me guste y porque no tenerlo, no dice que no lo ame… entonces en vez de que nos faltemos en secreto o a escondidas, mejor lo hacemos juntos… y procuramos que pase con parejas para que así disfrutemos ambos… aunque no lo creas eso ha fortalecido nuestra relación y hemos aprendido que nos gusta a cada uno por aparte”, yo me coloque colorada y me costaba entenderlo.

    En esas Carlos pregunto “y que cosas les gustan a cada uno…”, no acaba de recuperarme de la respuesta de Pilar cuando Jorge arremetió diciendo “ummm… la verdad a mí me gustan dos cosas, –Tener sexo anal con una mujer y ver como se retuerce de dolor y placer pidiéndome que no se la saque, y cuando estamos con parejas que no hablan nuestro idioma… porque Pilar seduce al esposo y cuando ya va a estar con él o terminando, yo llego como el que no entiendo nada, y por pena de ellos terminamos reuniéndonos los cuatro al día siguiente para que me deje coger a su esposa, a la cual obviamente me toca convencer a mí, cosa que casi siempre pasa jeje” “ellos piensan que su mujer nunca aceptara… y es muy excitante ver la cara que ellos ponen cuando ven que su esposa no solo aceptan estar conmigo… sino que se entregan completamente”… Si me imagino, debe ser muy excitante dijo Carlos, lo estaba mirando con el impacto de ver su interés.

    Cuando Pilar concluyo “A mí me excitan dos cosas mucho… -ver a Jorge cuando esta con otra mujer, sobre todo si ella me parece muy atractiva; y ver como un hombre diferente a mi marido se excita mirándome… No puedo evitar intentar provocarlo a ver qué pasa…”, no sabía que pensar, mi mente daba vueltas, por un lado me sentía indignada y por el otro sentía una ansiedad y excitación que no podía controlar.

    Pilar noto mi incomodidad y me dijo “…Es difícil que lo entiendas sino experimentas que se siente que otro hombre diferente a Carlos te haga excitar por el solo hecho de desear estar contigo…” y me ofreció tomar algo más en la cocina donde hablamos del tema, mientras, Jorge le decía a Carlos sentados en la sala lo delicioso que era penetrar a una mujer por el ano y que todas lo rechazan al principio hasta que tienen su primer orgasmo anal.

    Pilar me preguntaba si lo que me turbaba era tener sexo anal… pero la verdad, en ese momento me impacto más que ella me dijera, que hacer que otro hombre se excitara conmigo y que me hiciera desear que hiciera algo conmigo, ella me conto en voz baja, que en dos ocasiones había estado con tipos que eran muy bellos e iban solos y que con uno solo había tenido sexo oral y con el otro estaba tan excitada que lo había dejado hacer de todo con ella, pero que Jorge jamás lo había sabido, “no todo lo tiene que saber tu esposo y con tu belleza lograras poner muchas vergas a tope, aprende a obtener provecho de eso…”, dejamos la conversación allí y volvimos a la sala, en un momento Pilar y Jorge nos propusieron que si queríamos después de entregar el Hotel mañana, nos fuéramos a quedar otra semana con ellos en su casa… nos miramos y les dijimos que se lo contaríamos mañana si lo decidíamos o no.

    Se ofrecieron a llevarnos al Hotel cosa que agradecimos porque ya era muy tarde, al despedirnos Jorge me dio un beso muy cerca de mi boca y Pilar si me dio el beso en la boca, lo mismo hizo con Carlos, trate de hacerme la que no había visto e ingresamos camino a la suite, Carlos solo me dijo “deberíamos aceptar su invitación y quedarnos otros días” yo solo atine a decirle “y que nos tocaría dar a cambio” “pues … no nos han pedido nada hasta ahora” finalizo mi esposo antes de entrar a la suite.

    Cuando ingresamos, más me demore en entrar en ella que Carlos cerrar, abrazarme por la espalda y pedirme que lo dejara penetrarme esa noche analmente… yo me encontraba aun contrariada por todo lo que paso, y deje que empezara a desvestirme, Carlos estaba tan excitado que me decía cosas para calentarme.

    “Me gustaría hacerlo delante de otras personas…” “…Quiero que nos vean y te vean con mi verga en el tu culito rico” “…quiero…. -que lo hagamos en la playa ante otros y ver cómo te desean otros tipos y deseen poder penetrarte”.

    Me sorprendía que dijera esas cosas, pero si me estaba excitando, me empezó a besar mis senos, y me alzo de mis nalgas hasta la cama parecía loco no lo había visto tan excitado, me rompió mis tanga y empezó a lamer mi vagina y apresó mi clítoris entre sus labios, no cesaba de lamer y lamer mi vagina, haciéndome gemir ansiosa, haciéndome levantar mi cadera para que su lengua me penetrara más profundo, subía y bajaba mi pelvis una y otra vez hasta que Carlos bajo su boca y metió su lengua en mi ano y me froto el clítoris hasta que sentí la llegada de mi orgasmo que me hacía temblar las piernas y mojar la cara de Carlos, cuando termine de convulsionar Carlos subió y me beso con su cara empapada en mis flujos, que lo confieso… sabían a gloria, entendí porque le gustaba lamérmela tanto.

    Estaba muy excitada, lo hice acostarse en la cama y empecé suavemente a besar su verga la que me sabia delicioso, le daba besitos suaves mientras mis manos lo recorrían frotando su miembro y acariciando los testículos, cuando me canse de jugar me metí su glande en mi boca… ummm que sensación caliente y húmedo, suave y duro a la vez, acaricie con mi lengua su glande, y era muy rico ver como su rostro se transformaba.

    “Que rico me lo mamas piensa que es la verga de otro” eso fue una frase que me hizo metérmelo hasta el fondo de mi garganta y empecé a subir y bajar con mi boca por esa rica verga mientras con mis manos frotaba sus testículos.

    “si mámalo… lubrícalo que te lo quiero meter por el culo… quiero verte pedirme que te lo meta” “quiero… hacerlo delante de nuestros amigos… dime que sí, que te gustaría que nos vean”.

    Continúe mi mamada y decidí bajar a lamer sus testículos, cuando por la excitación alcance a lamer el borde de su ano y vi que se estremeció, Carlos instintivamente levanto sus piernas y decidí con mis manos frotar su verga mientras le lamia un poco su ano gustándome como empezó a gemir y se cogía de las sabanas cerrando los ojos….

    Que decía tener el poder de excitar tanto a tu hombre y hacerlo vulnerable para ti.

    Regrese a mamárselo una vez más y antes de que llegara Carlos me hizo subir y me acostó sobre la cama, me abrió las piernas y me penetro sin darme tiempo a detenerlo, lo hizo tan duro que solo atine a gritar fuerte y empezar a gemir pidiéndole que me penetrara más duro, que me hiciera suya que no lo sacara.

    Plop plop plop, sonaba el chapoteo con cada embestida de lo húmeda que estaba, lo cogí del brazo e hice que se acostara en la cama y yo quedar encima de él, me senté a horcajadas y empecé a cabalgarlo con pasión.

    “no me digas que no te excitaría hacerlo delante de ellos” “que Jorge te desee y quiera penetrar tu culo mientras yo te monto así delante de ellos” “dime no te gustaría?”.

    Yo solo cabalgaba eufóricamente buscando mi orgasmo y en medio de él solo atine a decir “siii… – que me miren y si quiere que me lo toque”, esto fue el clímax para los dos, hizo que Carlos empezara a gemir más fuerte y mover su cadera como buscando penetrarme más a fondo, logrando que yo también empezara a gemir y convulsionar con un orgasmos fantástico, y sentía cada chorro hasta el fondo de mi vagina, cuando sentí el ultimo chorro, caí rendida en su dorso y me recosté contemplando su agitada respiración.

    Estando así me pidió que lo dejara penetrarme por mi culito… levante la mirada y le dije

    “Te lo cambio por algo mejor”, me baje de su torso y me agache hacia su miembro y empecé a mamárselo una vez más, pero esta vez metía y sacaba de mi boca su verga que no tardo en volver a pararse, lo chupaba por el lado, por el otro y volvía a metérmelo hasta el fondo de mi garganta una y otra vez haciendo que él con su pelvis intentara metérmela más a fondo.

    Así se lo mamaba hasta que sentí como se contorsionaba, me lo empecé a meter más hasta que sentí su primer chorro de semen en mi paladar, primero me sorprendió, pero continúe mamándolo y tragándome todo su descarga, cuando termino de descargar chorros de semen en mi boca me saque su verga y le mostré como la tenía llena de su leche, y me la pase delante de su mirada de excitación.

    “como te ves de puta, y me gusta”.

    Me dio un cosquilleo su frase y me gusto, pero me lo reserve para mí, sin dejar de pensar que el sabor de su semen fue agradable, era entre salado y amargo, liquido pero espeso y sin un olor fuerte aparente, me recosté a su lado y nos abrazamos hasta quedarnos dormidos desnudos.

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