La noche que me hicieron sumisa
Es blanco, pero tostado y de ojos verdes, de 50 años quizás, como yo, se ve duro, bajo, pelo corto y tieso y todos lo tratan con respeto. De verdad siempre me gustó, sus manos son toscas pero cuidadas.
Esa noche en la casa de la playa, después de jugar a las cartas con otros amigos, salimos a la terraza a to...