Mi cuñada es igual a mi esposa: caliente y deliciosa
Mi esposa acabó y se durmió profundamente. Al lado seguían culeando, me levanté en silencio y fui a la terraza, sabía que entre las cortinas hay un espacio para mirar. Mónica estaba acostada con las piernas abiertas y su marido le ensartaba una tremenda verga de no menos de 30 centímetros, era monstruoso… Vaya, pensé, el hombre ...