El cura tenía vocación de chulo y la monja de puta
Kiitty volviera a su convento de Santiago de Chile, pero ya no era no era la hermana Marta, era Kitty. Estaba cansada de madrugar, de los Maitines, de rezar por rezar... Y además la frialdad de la celda de su convento se volviera insoportable. Tenía que masturbarse varias veces cada noche. Las cuentas del rosario que hab&iac...