Ven y cómeme el coño si tienes cojones
Entré en el bar por descansar. Ni tenía ganas de beber ni de alternar. La mascarilla me las hacía pasar putas. Era un bar cualquiera de un lugar cualquiera. Solo había una mujer sentada a una mesa. Me senté en otra mesa, guardando la distancia. Vino la camarera, una veinteañera rubia, de ojo...