La confesión de mi amiga Sara (1)
—Hasta aquel preciso momento sólo había sido un juego. Un juego rudo y morboso, pero un juego nada más. Ni siquiera me reconocía en ninguna de las cosas que había hecho hasta entonces. Yo nunca me había liado con un tío sin haber tenido varias citas, jamás había puesto l...