Un encuentro con mi amiga prostituta
Estaba sumergida en la penumbra de un zaguán, lejos del chapoteo de las gotas que chorreaban de los árboles. Hacía dos años, quizás tres, que no la veía. Bajo su mirada recelosa, me adentré en el pasillo iluminado por el amarillo pálido de una bombita. Fiel a su oficio, ensayó...