Noche de pasión en Lisboa (V): Odiseo y las sirenas
Despierto. Me doy cuenta que estoy abrazado a la espalda de Amália, tal y como solemos dormir juntos. Huelo su perfume en su pelo y noto mis manos agarradas a sus pechos. Un momento, un pecho no está en la posición que debería, tengo mi mano con la palma hacia el frente y noto el pezón en ella. Ento...