Los dos amigos me cogieron en el baño
Axel casi no se movía, únicamente Edgard me la sacaba unos centímetros y volvía a empujar. Yo no podía hacer ningún movimiento, pero lo sentía muy adentro. Ambos me habían metido sus vergas, calientes como brasas, hasta la empuñadura. Cuando noté la rigidez del cuerpo de Edgardo oí el sonido gutural de su garganta y noté las c...