Mi segunda infidelidad
Pedro sonrió y se restregó más a mí y entonces sentí como su cuerpos estaba totalmente pegado a mí, sentí sus piernas, sus hombros, su cabeza recargada en mi hombro y me empecé a excitar, y el también, ya que empecé a sentir como su verga se iba poniendo dura. Pedro no era mal parecido, y tenía un cuerpo semi...