En el hotel pagado por Pedro
Se agachó, se metió todo mi pene a la boca, lo lamia, lo saboreaba, chupaba cada resto de corrida que quedaba. Yo aprovechaba para sobarle las tetas, que aún estaban al aire. Cuando terminó de limpiarme el pene, se levantó, se acomodó el vestido y el cabello. Salí primero yo, para ver que no haya nadie y le dije que...