La prima Sofía: Confrontación
Mi erección era ya una presencia dolorosa, una presión brutal que amenazaba con rasgar la tela del short. Avril, con la astucia de quien sabe que tiene el control total, notó el bulto palpitante y sonrió con una satisfacción depredadora, hundiéndose los dientes en el labio inferior. Se acercó bailando, giró sobre sus talones y hun...