Perversión absoluta en Tailandia
Mi hijo se puso detrás de mí, sentí como sus manos abrazaban mi cintura y se pegaba a mí, sentí que mi piel se erizaba, noté la dura polla en mis nalgas, su aliento en mi cuello, dejó caer su cabeza y me besó el cuello, eran pequeños besos con los labios y su mano se introdujo por me camiseta...