La perrita de su amo
Una vez subes por la escalera y pasas por la puerta, ya sabes que no tienes escapatoria, no hay vuelta atrás. Hoy tengo un menú de humillación para ti, para centrarte, hace ya unos días que no practicamos.
Como ya te conoces la casa, y a mí, pues entras con naturalidad, no te quedas plantada en la ent...