Sara viaja sin billete
El asiento de madera vibraba bajo las posaderas de Sara, una mujer madura, atractiva, de pelo largo, que viajaba sola en un compartimento pensado para cuatro. El viejo tren, con gran esfuerzo, bufaba, jadeaba y dejaba escapar ventosidades mientras ascendía por la ladera de la montaña. El paisaje, iluminado por un sol de atar...