La fiesta
Paloma gritaba contra mi vagina con cada golpe. El trío se convirtió en una orgía de piel, sudor y saliva. Follamos como animales, sin control, sin límites. Andrés eyaculó por segunda vez, esta vez en el culo de Paloma, con un rugido que hizo temblar la casa. La sentí temblar y contraerse entre nosotros, sumida en un orgasmo que pa...