El final de las vacaciones fue lo mejor
Mi esposa no perdía oportunidad de acariciar su cuerpo por la espalda, torso y deslizándose hasta su entrepierna donde sintió ya la dureza de un buen pedazo de carne, buscó la manera de desatarle la correa de la bermuda y cuando lo logró, esta cedió y cayó al piso, mostrando ante mi esposa una verga ya erecta, sin nada de...