La promiscua (2)
Como ya he comentado en otra ocasión, soy muy promiscua. Una auténtica zorra. Una puta, vamos, hablando mal y pronto. Y no lo puedo remediar. Mi espíritu rebelde y liberal hacen que la monogamia me resulten asfixiante. Sí, ya sé, muchos (y muchas más) dirán aquello de que si no puedo ser fi...