Encuentro inesperado de fin de semana en la ciudad del pecado
Sin pensarlo la tomé de las caderas y de un solo movimiento la embestí con mis 19 cm que se deslizaron como una barra de mantequilla, ella hizo un gemido fuerte que se apagó apenas topó mi vientre con sus nalgas, yo prolongué esa primera estocada, la sostuve fuerte con el pene adentro sin moverme por casi 2 minutos disfrutando...