Y así continuó mi primera noche lésbica
Aquella noche nunca la podré olvidar... Como iba contando en el anterior relato, comencé a acariciarla por encima de su pijama, Dios! Era tan extremadamente suave el tacto de su ropa, que no podía parar de imaginar cómo sería el tacto de su piel.
Mientras seguíamos jugando con nuestras lenguas,...