El rugido del cuero
En la privacidad de mi habitación, me dejaba la capucha puesta, explorando el traje con las manos, presionando el cuero contra su piel, dejando que el aroma y la textura me envolvieran en una nube de placer, no me sacaba el traje ni siquiera para orinar o realizar deposiciones, ya que el traje tenía unos cierres adaptables al efecto, au...