El regalo. Un antes y un después (Vigésima novena parte)
Mientras de los cajones del armario tomaba un sujetador negro semi translucido y de encaje en las copas, estando solo con mis braguitas puestas, miraba que falda ponerme encima, apresurada para salir al encuentro de Hugo. Martha con mi móvil aún en su mano, recibió por fin la notificación de la ubicación...