Verónica, la mujer peluda de la quinta en Cuetzalan
Obedecí sin pensarlo. Me quedé completamente desnudo frente a ella, jadeando. Verónica se quitó lentamente los shorts. No llevaba nada debajo. Lo que vi me dejó sin aliento: una selva espesa de pelos oscuros, espesos como musgo húmedo, que cubrían completamente su sexo y parte de los muslos. Jamás había visto algo así. —Nunca ...