Placeres prohibidos. Secreto familiar (1)
Atziry, hipnotizada, apretó los muslos, sus manos estaban inquietas sobre el sillón. Sus ojos seguían cada gota, cada músculo que se tensaba con los movimientos de Diego. Sin darse cuenta, su mano derecha se deslizó hacia su entrepierna, sus dedos rozaron su vulva por encima de los leggins, el tejido fino dejaba sentir el calor que c...