Sudor, vello y deseo: entre mi esposa limpia y mi adicción sucia
Esa noche me pidió que le lamiera más. Me abrió las piernas, me lo mostró sin rasurar del todo. Me retó con los ojos. La complací. Le hice lo que nunca. Le metí la lengua entre las nalgas, en su ano, como hacía con la otra. Ella no entendía, pero se dejaba. Me vine dentro de ella, sudando, temblando, con...