Amanecer en el trabajo
Estaban a punto de dar las 7 y aún faltaba una hora para marchar a casa, pero ese día era especial porque mi relevo eras tú. Había sido una dura noche de papeleo y los ojos empezaban a mostrar el cansancio propio de las horas delante del ordenador. Sin darme cuenta debí cerrarlos y quedar traspuesto por ...