Un masaje a tu espalda
Ya es hora, una hora para ti... entras en una cálida habitación con algunas velas y aromas de aceites, una leve música que te tranquiliza. Mientras, cae la toalla que te cubre y me entregas lentamente tu cuerpo desnudo. No pienses en nada. Abandónate a las preocupaciones y concentra tu sensibilidad a mis manos ...