Cuñada solidaria (Parte 2)
Ese miércoles desperté temprano como siempre. Al abrir los ojos todo se me vino a la mente. Miré hacia el cuerpo de mi mujer que yacía esta vez acostada boca arriba sin sábanas y con sus piernas medio abiertas. Su cuerpo apenas estaba cubierto por una diminuta tanga de tono claro. Un sentimiento de...