La sorprendo desnuda, me sorprende dándome el culo
—¿Quién eres tú? –Me preguntó Ethel casi pegando un grito cuando me miraba semi desnudo intentándome incorporar a la orilla de la cama. Realmente la sorpresa era mutua, pues tampoco yo me la esperaba que saliera como Dios la trajo al mundo, solo con una toalla amarrada cubriéndole su c...